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Centro Internacional Brigidino de Farfa

e-mail: centroecumenico@brigidine.org

En una época en la cual las Confesiones religiosas están superando las antiguas enemistades y de manera cada vez más visible se acercan una a la otra, en un momento histórico en el cual se tiende a abatir las barreras políticas y construir una Europa unida, el centro Internacional Brigidino es un lugar de encuentro para personas de diferentes contextos confesionales y culturales.


Santa Brigida
Desde el 6 de octubre de 1993 el Centro Internacional de Farfa de la Orden del Santísimo Salvador de S. Brígida, ha constituido un Comité Académico en el cual se cultiva el diálogo entre hombres y mujeres, sacerdotes y Obispos, católicos y luteranos.

Es una fundación a servicio de la unidad que nació por intuición de Madre Tekla; su labor cultural, religiosa y civil es el fin de su presencia para “incidir en las relaciones entre las personas con referencia particular al diálogo entre culturas, religiones y diversas Iglesias…”.

Este Centro brigidino de Farfa, lo bendijo el Beato Papa Juan Pablo II en su visita a Farfa, se inspira en la espiritualidad y la acción de Santa Brígida y de San Benito, con la certeza de que la oración y el diálogo son los senderos privilegiados para llegar a constituir un solo rebaño bajo un solo pastor.

Desde la publicación de las actas del congreso ecuménico, que se llevó a cabo en 1995 hasta hoy, los participantes y todo creyente sienten la invitación a superar las barreras para decir con la Santa Sueca: “Señor, muéstrame el camino y disponme a seguirlo”.

Bajo la inspiración brigidina, la residencia alberga encuentros a todo nivel entre catolicismo y protestantismo, sobre todo el Luteranismo,  favoreciendo un ambiente propicio al intercambio cultural entre el sur de Europa, en gran mayoría católica, y el norte de Europa mayormente protestante.

El propósito es de despertar en los Europeos la conciencia de su común patrimonio espiritual, teológico, filosófico y cultural, y de animar a un mayor conocimiento recíproco en este periodo histórico en el cual es muy acentuado el anhelo a la unidad que supera el aislamiento y la autarquía confesional y nacionalista, pero eso no cambia la finalidad del centro ni tampoco constituye el punto central.

El Centro está motivado principalmente por la convicción de que la Cristiandad es Una y que el compromiso de las Iglesias en el movimiento Ecuménico, en un mundo cada vez más secularizado, es crucial no solamente en la perspectiva de su credibilidad, sino también de su sobre vivencia en cuanto Iglesia. En otras palabras, es la visión ecuménica el principio clave del Centro Internacional Brigidino de Farfa Sabina.

El Centro está abierto también a científicos y escritores que necesiten de un periodo sin disturbo, para terminar algún estudio. Desde el punto de vista organizativo, la dirección del Centro y de la residencia para los huéspedes es responsabilidad de las Religiosas Brigidinas.

santa brigida
Los orígenes de Farfa resalen al VI siglo después de Cristo. El Santo monarca Lorenzo il Siro – aunque originario de Siria – llegó  a la tierra de la campestre Sabina para predicar el Evangelio a la población todavía pagana, después de haber convertido toda la región, construyó, junto a sus compañeros de apostolado, un pequeño monasterio con un capillita dedicada a la Virgen Santísima en el lugar donde estaba el templo de la diosa Vacuna.

Sucesivamente, después de la invasión longobarda, hacia el siglo VII, el Monje Tomas construyó en el mismo lugar el monasterio y la iglesia siempre dedicada a la Virgen. Cambió el nombre de la localidad que se llamaba Fundus Acutianus en el de Farfa del río Farfanus, que corría por la zona ante el cual tuvo la revelación de la Virgen de detenerse en aquella tierra. Así surgió la Abadía de Farfa, varias veces destruida y siempre resurgía, alrededor de la cual han subseguido importantes eventos históricos alternados de decadencias y esplendores.

Los monjes benedictinos desarrollaron en Farfa una importante labor civil, religiosa y cultural tanto que fueron un centro fundamental en la historia de las relaciones entre el pueblo y el imperio, especialmente desde Carlos Magno.

En 1351 aproximadamente, Santa Brígida de Suecia, peregrina en Roma, llegó a Farfa y estuvo allí algunos meses con el fin de sugerir al Abad una reforma disciplinaria de la vida monástica. Después de más de 6 siglos, por un designio de la Providencia, las Religiosas de Santa Brígida regresaron a Farfa siguiendo las huellas de la grande Madre.