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Que hacemos

Que hacemos las religiosas brigidinas consagran su vida por la unidad de la Iglesia, realizan su servicio de hospitalidad con apertura fraterna sin exclusiones, viven su consagración a Dios a través de los tres votos de castidad, pobreza y obediencia en un ambiente de profunda contemplación y activo apostolado. En los Conventos Brigidinos “católico” y “ecuménico” están estrechamente enlazados, en la plenitud de la fe y de la entrega a Cristo que da sentido a la obra iniciada por la Santa Madre Isabel Hesselblad.  

En la celebración ecuménica del 5 de octubre 1991, en recuerdo del sexto centenario de la Canonización de Santa Brígida, la figura de la santa sueca ha sido más estimada; el empeño de las Hermanas es el de vivir lo más conforme posible al carisma de la unidad de las dos santas y de ser testimonios coherentes de la Palabra de Dios, que se proclama y se comparte en encuentros espirituales y culturales de gran resonancia. 

1. A partir de la casa en Plaza Farnese, Camaldoli, Farfa, Olgiata, Lugano y en todas las demás casas esparcidas en el mundo, las Hermanas Brigidinas ofrecen hospitalidad con fin ecuménico desarrollando su apostolado con la acogida a los encuentros de espiritualidad, las casas brigidinas son “centros de acogimiento” de caridad ecuménica, de intensa actividad unidas en la dimensión espiritual y cultural.  

2. La actividad Ecuménica: 
El conocimiento y el estudio del ecumenismo en la Orden brigidina se promueven a través del diálogo entre las Iglesias y las diversas religiones para un pleno desarrollo de la unidad europea. 
E Papa Beato Juan Pablo II bendijo el Centro Brigidino Internacional de Farfa, en el surco de la doctrina de la Iglesia y en las indicaciones del Magisterio, la finalidad es la de realizar una acción cultural, civil y religiosa para una formación integral del hombre y para el diálogo sereno con las personas y cuantos buscan la verdad. El anhelo que tuvo Santa Brígida en su época tan difícil fue precisamente el de sus hijas, en la plena certeza de que la oración unida al diálogo es un sendero bendito y privilegiado para construir juntos un auténtico ecumenismo que alcance las mentes y los corazones de los hombres de buena voluntad.